Lanzamos MDTAcademy: la academia de trading e inversión diseñada para la nueva era

Introducción

A pesar de que suelo decirlo en prácticamente todos mis posts (básicamente porque principalmente lo que escribo refleja mis opiniones), debo decir que este post es sumamente personal. No tanto por la temática, sino por lo que significa para mí desarrollar MDTAcademy.

Vaya por delante el disclaimer: soy socio de MDTAcademy. Así que, probablemente, puede que haya cierto sesgo en mis opiniones, aunque he intentado que éste se reduzca al mínimo. También soy trader e inversor en activo, de forma que escribiré sobre algo que me apasiona y que podría ser que al lector no le interese lo más mínimo.

Dicho esto, mi propuesta, si decides aceptarla, es hablarte de las motivaciones personales que me lleva a creer que MDTAcademy es un proyecto no sólo viable (lleva casi 5 años en funcionamiento) sino también totalmente alineado con la coyuntura económica y social actuales.

Terminado este pequeño prólogo-disclaimer, paso a ofrecer cinco puntos de vista por los que la educación financiera -y, por ende, la propuesta de MDTAcademy- tienen sentido más allá de que en internet afloren gurúes y másteres en materia financiera por doquier.

Un gran poder conlleva una gran responsabilidad

Dale a un hombre un pescado y lo alimentarás por un día. Enséñale a pescar y lo alimentarás toda la vida. Proverbio chino.

En los últimos diez años hemos sido testigos de la aparición de aplicaciones, empresas y tecnologías que han cambiado las reglas en diversos sectores, incluido el sector financiero. La tecnología financiera, conocida por su denominación en inglés fintech, permite el acceso a mercados e instrumentos financieros desde nuestro móvil. Sentados en el sofá de casa, somos capaces de interactuar en el mercado de futuros del cobre, hacer un corto al rand sudafricano o comprar la última crypto-defi del momento.

Debo decir que estoy encantado de que las personas tengamos este poder. Si hay algo que jamás he llevado bien ha sido la autoridad. Desde que me salió el primer vello facial –y casi el último, pues soy más bien tirando a barbilampiño- he buscado la forma de avanzar en la vida teniendo que aceptar las mínimas órdenes posibles.

Creo que ese ha sido siempre el punto de partida de mi relación con el trading y la inversión: la libertad de tomar mis propias decisiones. Pero, como dijo tío Ben a Spiderman: “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

Si estás aquí es porque, muy probablemente, te estés desenganchando de lo que se conoce como el Síndrome de Estocolmo Bancario.

"Fragmento del articulo original de WeHolders"